A lo largo del siglo XX, Tucumán marcó rumbos en el noroeste argentino en varios sentidos. La Universidad de Tucumán, fundada en 1914 y nacionalizada en 1921, se convirtió en el eje de la educación superior, de la investigación y de la cultura durante muchas décadas hasta que las otras provincias comenzaron a crear sus propias casas de altos estudios. Aunque Tucumán fue perdiendo terreno en algunos aspectos, mantuvo su hegemonía en educación y en salud, en particular.
En los últimos años, se ha avanzado considerablemente en materia sanitaria, con la habilitación y refacción de numerosos Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS); se realizaron mejoras significativas en los hospitales del Niño Jesús, Centro de Salud, Obarrio, del Carmen, Avellaneda, no sólo en el aspecto edilicio, sino también en equipamiento.
En pocas horas más, se pondrá en marcha una nueva guardia en el hospital Padilla que abarca una superficie de 6.000 metros cuadrados de superficie y se levanta en el ala sur de la manzana del nosocomio, sobre la calle Lavalle, entre Alberdi y La Rioja. Según su director, se pretende el acceso, la universalidad y la equidad en la salud de todos los tucumanos y definió al Padilla como un centro de asistencia, investigación y docencia. Para dar una idea de la afluencia de pacientes que recibe este servicio asistencial, indicó que en octubre hubo 10.800 consultas externas y 7.500 en la guardia. Estimó que concluirá 2010 con más de 200.000 consultas anuales y 7.500 cirugías (alrededor de 600 mensuales). Hasta hace tres años se hacían alrededor de 4.900 operaciones en doce meses y calculó que en 2011 las consultas pueden alcanzar las 220.000.
El servicio cuenta con dos plantas. En la baja, funcionará la guardia multidisciplinaria, la recepción de pacientes, el acceso ambulatorio y para ambulancias, la sala de espera para 150 personas, una sala con 12 camillas para pacientes en observación y otra más pequeña para la contención familiar. También se ubicó la sala de reanimación intensiva y la de aislamiento total. Funcionará allí un consultorio para odontología de urgencia, con equipo de radiología, así como salas con aparatos para realizar diagnósticos por imágenes, como endoscopia (fibroduodenoscopio y fibrobroncoscopio), tomógrafo computado, equipos de radiología convencional y portátil, y ecógrafo.
En el primer piso se instaló una unidad de cuidados intensivos con 22 plazas (dos de aislamiento total para pacientes con patologías infecciosas). Se ha dotado también a la guardia un laboratorio bioquímico con autoanalizador clínico y de gases en sangre; un nuevo tanque de 15.000 litros de oxígeno líquido, una subestación transformadora de 1.400 amperes y un tanque de agua de 160.000 litros para abastecer todo el nosocomio. Según se indicó, la guardia cuenta con mobiliario, equipamiento y tecnología de última generación que el Ministerio de Salud adquirió en el exterior mediante licitaciones y cotejo de precios, según se informó. El edificio nuevo contará con climatización y los sectores destinados a enfermedades infecciosas dispondrán de aire acondicionado diferencial para evitar la propagación de microbios y las infecciones intrahospitalarias.
La inauguración de esta nueva y moderna guardia es, sin duda, una buena noticia de fin de año, luego del prolongado conflicto que mantuvieron los profesionales de la salud con el Gobierno y que se resolvió favorablemente. El servicio redundará en el bienestar de la población. Se suele decir que el dinero mejor invertido es en educación y en salud. Se calcula que las casi 500.000 personas que carecen de obra social, tendrán la posibilidad de recibir cobertura médica. Se trata, por cierto, de un adelanto importante.